miércoles, 10 de junio de 2015

Virgen Luisanjuán de Todos los Sacramentos

Prólogo


La editorial me ha encargado que escriba un sucinto resumen del libro que he escrito con clara vocación biográfica y que finalmente será publicado a lo largo de este año. Helo aquí.

Ya embarazada su madre, los conflictos familiares se multiplicaron por la ausencia de consenso en la elección de nombre para el vástago. La rama materna, cristiana devota, exigía a gritos nominaciones religiosas que dieran sentido a la habitualmente atribulada familia. La paterna, por el contrario, de tradición obrera y paradójicamente tradicional, reivindicaba la perpetuación de los ilustres personajes industriales. Finalmente y como única solución factible, la familia se alineó con la filosofía ecléctica: la nueva integrante de la familia luciría en su DNI todos los nombres que habían sido propuestos.

Así fue como un 22 de febrero de 1922 vino al mundo la niña Virgen Luisanjuán de Todos los Sacramentos. El primer nombre lo debe a su bisabuela materna, quien siempre mantuvo no haber tenido contacto íntimo con varón alguno a pesar de haber tenido una prole que superaba los dedos de una mano. “Si María tuvo a Cristo por el vuelo de una paloma, mira si yo no puedo tener media docena con todos los grajos que anidan en mi tejado”, repetía al cura en sus confesiones.

La historia del segundo nombre es en exceso prolija, por lo que únicamente señalaremos que con él se trataba de homenajear a los antecesores paternos Luis, Antonio y Juan, orgullosos mandrinadores en la industria local. La escasa deferencia de la Iglesia, quien se escudó en la carencia de espacio en el libro registral, obligó a un nuevo debate familiar, con el consiguiente ejercicio de la misma filosofía inicial y el resultado que se conoce. Se barajaron otras compresiones –Juanluto, Jlutonio, Isjuto…- pero fueron deshechadas por razones obvias.

El tercero, Todos, hace referencia a los nombres de aquellos parientes de segundo y tercer grado de ambas ramas cuya inclusión hubiera obtenido severos problemas con el Registro Civil, cuyos funcionarios, ya se sabe, sufren claras tendencias reduccionistas, pues no padecen de adicción al trabajo, 

El último vocablo de la recién nacida –Sacramentos- no es religioso; es el de una tía-abuela cocinera y especializada en las alubias con numerosos ingredientes. Además, al venir el nombre en último lugar y tras el adjetivo todos, realzaba la demanda histórica sobre la labor de aquella chef familiar.

La infancia de Virgen Luisanjuán de Todos los Sacramentos –a quien en adelante llamaremos Virgen, para abreviar- transcurrió sin grandes sobresaltos, más allá de las burlas con que profesores y compañeros de colegio le atacaban un día sí y otro también. Dicho de otra manera, todos los días todos vituperaban Todos los Sacramentos.

Se mantuvo Virgen hasta los cuarenta años en casa… Perdón. Virgen se mantuvo en casa hasta los cuarenta años, momento en que conoció a Fuerza Limpiadora, un hombre sordomudo, pero pulcro y vigoroso, con quien contrajo nupcias en 1963. La sordera del señor Limpiadora fue un regalo para ambos, ya que se ahorraron la tesitura de tener que elegir un nombre de los cuatro –seis en la versión descomprimida- que ostenta la nueva esposa. Cuando quería llamar a su cónyuge, daba Fuerza con fuerza un puñetazo en la mesa y Virgen respondía con un cálido “¿qué quieres?”. El no podía oírla, pero de ese tipo de silencios están hechos los matrimonios duraderos.

No crearon progenie, pues Virgen fue virgen con Fuerza y la población de palomas y grajos había viajado a otros lares. Aún así, la pareja Limpiadora de Todos los Sacramentos disfrutó de una vida apacible y vacía de misterios…*

* Corrección: …disfrutó de una vida apacible y vacía. De Misterios, su vecina, y de su marido Doble Pivote Defensivo, habría mucho que hablar por su neto influjo sobre aquéllos, pero eso escapa ya al objeto de estas breves líneas. Baste decir que Sacramentos y Misterios congeniaron, mientras que Doble Fuerza devino un binomio inexpugnable.

24 de marzo de 2014

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